Mostrando entradas con la etiqueta Miradas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miradas. Mostrar todas las entradas

23.9.25

Por qué los libros prolongan la vida


Este artículo de Umberto Eco tiene casi 35 años. Lo escribió en el año 1991 para el diario argentino La Nación. Habla de la importancia de los libros y no ha pasado el tiempo por este artículo, que sigue siendo moderno, actual y premonitorio. Os lo dejo.

-----

No hace mucho me entretenía imaginándome a aquellos progenitores nuestros que hablaban de sus esclavos adiestrados en trazar caracteres cuneiformes como si fuesen modernos computers. Me entretenía, pero no bromeaba. Cuando hoy leemos artículos preocupados por el porvenir de la inteligencia humana frente a nuevas máquinas que se aprestan a sustituir nuestra memoria, advertimos un aire de familia. Quien entiende algo del tema reconoce pronto el pasaje del Fedro platónico, citado innumerables veces, en el cual el faraón pregunta con preocupación al dios Toth, inventor de la escritura, si este diabólico dispositivo no hará al hombre incapaz de recordar y, por lo tanto, de pensar. 

La misma reacción de terror debe de haber sentido quien vio por primera vez una rueda. Habrá pensado que nos olvidaríamos de caminar. Acaso los hombres de aquel tiempo estaban más dotados que nosotros para realizar maratones en los desiertos y en las estepas, pero morían antes y hoy serían dados de baja en el primer distrito militar. Con esto no quiero decir que, por esa razón, no nos debamos preocupar de nada y que tendremos una bella y sana humanidad habituada a merendar sobre la hierba en Chernobyl; si acaso, la escritura nos ha hecho más hábiles para comprender cuándo debemos detenernos, y quien no sabe detenerse es analfabeto, aunque vaya en cuatro ruedas. 

El malestar que producen las nuevas formas de captar la memoria se ha producido siempre. Frente a los libros impresos en mal papel que daba la idea de que no resistiría más de quinientos o seiscientos años, y con la idea de que aquello podía estar ya en manos de todos, como la Biblia de Lutero, los primeros compradores gastaban una fortuna para hacer miniar a mano las iníciales, para, gracias a ello, tener la impresión de poseer aún manuscritos de pergamino. Hoy esos incunables miniados cuestan un ojo de la cara, pero la verdad es que los libros impresos ya no tenían necesidad de ser miniados. ¿Qué hemos ganado? ¿Qué ha ganado el hombre con la invención de la escritura, la imprenta, las memorias electrónicas? 

En una ocasión, Valentino Bompiani hizo circular una frase: "Un hombre que lee vale por dos". Dicha por un editor, podría ser entendida solamente como un slogan feliz, pero pienso que significa que la escritura (en general, el lenguaje) prolonga la vida. Desde los tiempos en que la especie comenzaba a emitir sus primeros sonidos significativos, las familias y las tribus necesitaron de los viejos. Quizá primero no servían y eran desechados cuando ya no eran eficaces para la caza. Pero con el lenguaje, los viejos se han convertido en la memoria de la especie: se sentaban en la caverna, alrededor del fuego, y contaban lo que había sucedido (o se decía que había sucedido, esta es la función de los mitos) antes de que los jóvenes hubieran nacido. Antes de que se comenzara a cultivar esta memoria social, el hombre nacía sin experiencia, no tenia tiempo para forjársela, y moría. Después, un joven de veinte años era como si hubiese vivido cinco mil. Los hechos ocurridos antes que él naciera, y lo que habían aprendido los ancianos, pasaban a formar parte de su memoria. 

Hoy los libros son nuestros viejos. No nos damos cuenta, pero nuestra riqueza respecto del analfabeto (o del que, alfabeto no lee) consisten en que él está viviendo y vivirá sólo su vida y nosotros hemos vivido muchísimas. Recordamos, junto a nuestros juegos de infancia, los de Proust, sufrimos por nuestro amor, pero también por el de Píramo y Tisbe; asimilamos algo de la sabiduría de Solón; nos han estremecido ciertas noches de viento en Santa Elena y nos repetimos, junto con la fábula que nos ha contado la abuela, la que había contado Scheherezade. 

Esto podrá dar a alguien la impresión de que, no bien nacemos, somos ya insoportablemente ancianos. Pero es más decrépito el analfabeto (de origen o de retorno) que padece de arterioesclerosis desde niño, y no recuerda (porque no sabe) qué ocurrió en los Idus de Marzo. Naturalmente, también podríamos recordar mentiras, pero leer ayuda también a discriminar. No conociendo las culpas de los demás, el analfabeto ni siquiera conoce los propios derechos.

El libro es un seguro de vida, una pequeña anticipación de inmortalidad. Hacia atrás (¡ay!) más bien que hacia adelante. Pero no se puede tener todo y al instante.

22.9.25

No tengo tiempo para tanta letra digital


Mis periódicos ya son digitales, no pesan y me los llevo a todas partes. Bueno, pesan más que antes, pero disimulo pues he convertido el papel en un artilugio de metal y cristal. 

Algunos no los puedo leer, no hay tiempo para tanta letra, así que al final los tiro sin abrirlos. Nunca sabré que podrían contener de interesante para mi. 

Me dan pena cuando le doy con el dedo a la papelera. Contienen ideas, proyectos, trabajos serios. Pero no doy abasto para tanta letra. 

Tenemos que seleccionar, pero a veces lo hacemos a peso, a ojo, por la obligación de tener que tirar. No sabemos bien qué contiene ese archivo que me llega, lo tiro por el título, por quien me lo envía, por mi cuerpo serrano de ese día.

¿Cuanto tiramos y que resultaría muy interesante si le dedicáramos un poco de tiempo? Pero la saturación es una mala praxis para seleccionar. 

El dibujo infantil es de un centro comercial, y los poner para recordarnos que los niños siguen existiendo y que a veces también siguen dibujando pollos. Es que puede que se nos tienda a olvidar esto.

La importancia de la paciencia en la vida: calma, madurez y felicidad


La paciencia es una virtud que no siempre resulta fácil de mantener. Incluso la persona más tranquila y con mejor carácter puede llegar a perderla cuando las circunstancias se repiten sin solución aparente. 

Sin embargo, aprender a cultivar la paciencia es un signo claro de madurez personal y emocional.

La paciencia significa saber esperar. Permite darle tiempo a los sucesos para que puedan verse con otra perspectiva, bajo una nueva óptica y con una visión más clara. 

Quienes practican la paciencia confían en que el tiempo puede jugar a favor de las soluciones y que la calma es una herramienta poderosa frente a los problemas.

Podemos decir que la paciencia es hermana de la experiencia, el diálogo y la serenidad

Nos ayuda a gestionar el tiempo, a reflexionar antes de actuar y a negociar incluso con nosotros mismos para no dejarnos arrastrar por la prisa o la impulsividad.

Cuando practicamos la paciencia, somos capaces de dominar el malestar y enfrentarnos a las dificultades con estoicismo y calma

La paciencia no significa resignación, sino la capacidad de relativizar los problemas, darles la importancia justa y buscar la mejor forma de superarlos.

En definitiva, la paciencia nos ayuda a vivir mejor, a ser más felices y a aceptar que la vida tiene diferentes ritmos, urgencias y velocidades. 

Aprender a esperar, respirar y mantener la calma es una manera de cuidar nuestra salud emocional y de disfrutar más del presente.

Sé paciente, respira y confía en el tiempo: tu vida se llenará de serenidad y equilibrio.

17.7.25

Ya se reciclan libros, sin leerse


Compramos más libros de los que somos capaces de leer. Son como esos deseos que se nos amontonan físicamente, y que nos duele no tener tiempo para dedicarles con cariño una atención mayor que la de ser adquiridos.

Dejé de aumentar mi biblioteca digital por incapacidad. Y curiosamente ahora voy logrando algunos ejemplares digitales de libros que tengo en papel. 

La duda se duplica. ¿Cuál de los dos modelos de lectura, leo con más ganas?

Son diferentes manera de leer, de meterse en las historias y en los autores. Hay autores de los que solo leo en papel, por ejemplo Juan José Millás. Bueno, no, que me miento a mi mismo, sus artículos de periódico los leo en digital.

A mi alrededor tengo unos 2.000 libros, de los que habré terminado de leer menos de 200. Una barbaridad lo que me queda. 

Pero es cierto que casi todos ellos han pasado por mi mesa para sonsacarles datos, para revisar alguna nota o capítulo. Algo es algo, aunque sea poco.

Tengo libros tan extensos en sus conocimientos, que me asustan, me abruman. Son tratados que no sé por donde meterles mano, aunque el tema me apasiona. 

Debe ser que todavía no estoy preparado para leerlos. Pero tampoco me queda mucho tiempo vital para ello.

Nunca ha sido tan sencillo y barato conseguir buenos libros en papel y de segunda mano. En cuanto se muere el abuelo se regalan o se tiran. Y en muchos casos nadie los quiere. Hay que ir buscando amistades lejanas que se los quieran quedar, como sucede con las camadas de los perros o gatos.

24.6.25

Tengo una semana jodida. Pero me voy acostumbrando


Tengo ventanas entreabiertas, como esta, ventanas a las que no me asomo en semanas, pero que siguen abiertas por si hay viandantes que se quieren asomar a leer algo. Sois pocos, muy pocos.

Bueno, yo llamo pocos visitantes a 1.000 ó 2.000 personas al mes, siempre comparados con otros lugares o ventanas más concurridos. Nunca he sabido qué cifra de gentes que se me asoman a las ventanas entreabiertas son las correctas, mejor dicho, las mínimas.

Llevo una semana jodida, rara, dolida, apagada. Los 69 años me cayeron mal, lo cual debe ser normal, es lógico, pero como no todos los días son iguales, no todas las semanas son positivas, cuando me siento mal con 69, recuerdo mi energía cuando me salían una mala semana con 40. Y todavía me jodo más. Es malo recordar.

Me alimento de películas más que de libros, aunque superan los 2.000 a mi alrededor. Una barbaridad. Casi todos sin leer, pero muy pocos sin consultar. Es que casi todos son para consultar. En los últimos año no es muy habitual comprar páginas de lectura literaria.

Ahora estoy con la idea de ampliar más todavía mi propio Museo Digital de Obras elegidas de Pintura. Hoy es fácil tener un Museo Propio de alto nivel, con las 50 mejores obras artísticas de la historia del Arte. 

Si se trata solo de disfrutar mirando, que sean digitales sale muy barato, pues comprar es imposible, je je je.


26.5.25

Tengo una paloma amiga, que me ha puesto los cuernos


Estoy en la terraza hablando con una paloma, y aunque ella me entiende perfectamente no es capaz de responderme. Me mira, gira la cabeza varias veces, no me pierde de vista a un par de palmos de distancia, pero no sabe hablarme. O yo no le entiendo del todo.

Cuando más atenta la tenía, cuando ya habíamos entrado en conversación unipersonal, y yo le hablaba del pan que le pongo, mojado para que no le raspe la garganta, a veces con algo de arroz cocido para cambiar de sabores, ha venido otra paloma que ya ni lo sé ni me importa si era paloma o palomo, y se han ido los dos sin despedirse.

Como es lógico y ante el despecho, he optado por retirarle las migas de pan que le había puesto en su caseta de comida. Conmigo esas faltas de respeto no, las mínimas. Y me he bajado a dejarlo por escrito, para aliviarme. 

Creo que subiré otra vez a volver a poner el pan. El amor entre palomas es lógico.

7.5.25

¿Qué puta mierda son las guerras?


Hoy he tenido un viaje por Cataluña con unas 30 personas de Rusia, todas ellas jóvenes de clase media alta y mujeres. No había hombres desde 30 años hacia arriba, pero mujeres sí. Cosas y momentos que uno aprovecha para observar durante 11 horas. Suficientes.

Curiosamente el número de iPhone en sus manos era alta, si levantaran la mirada los viejos comunistas se disolverían ellos solos y a gritos de dolor. Vestían excesivamente correctos, sin estridencias de color y tal vez con la elegancia de hace un par de décadas.

Eres gentes normales, bien plantados todos, chicas y chicos veinteañeros con ganas de aprender y quedarse, ante las dudas de su futuro imperfecto. Han aprendido antes donde está Cataluña que Ucrania. Triste. Doloroso.

Podría decir que les interesaba la religión, o los activos inmobiliarios o el turismo como actividad desde donde crecer. Pero en pocas horas es complicado asegurar nada.

Lo curioso es que eran rusos y rusas, ajenos a las violencias, muy alejados de sus realidades territoriales, y que no se les notaba para nada que estuvieran en guerra con nadie. 

Personas jóvenes que no querían destacar aunque algunas de ellas era imposible que no produjeran miradas curiosas de los que se han cruzado con nosotros. ¿Qué puta mierda son las guerras?

6.5.25

Desayuno en un bufet libre


Estoy pasando unos días en un buffer libre. Bueno no lo sé. Dudo de si es un restaurante muy grande con derecho a dormir, o un hotel con derecho a comer lo que quieras.

En los bufet libres la gente se mueve mucho buscando su rodaja de chorizo, y no se fijan en que los miramos los enfermos alcahuetes. Es un lugar fabuloso para observar animales como en los zoo, pero sí, todos diferentes y humanos.

Hoy he observado en el desayuno varias pasadas de una chica joven para su tamaño, muy mayor para sus formas de moverse. Iba con el pantalón del pijama en el restaurante de unos 300 comensales moviéndose. Le caía fatal el pantalón de flores azules, pues por detrás se le había movido de sitio la braga y junto a sus mollas le hacía el conjunto de ropas y carnes unas formas cubistas casi abstractas.

Era la libertad personificada pues se la soplaba todo. La vi dudar varios segundos frente a la ensaimada y al final optó por el dónut de chocolate. Parecía lógico, pero le gustaba dudar entre el chorizo de Pamplona y el conglomerado de carne cocida que nunca fue jamón de York.

En los bufet hay mucho ruido de fondo, pero pocas personas hablan. Yo creo que el ruido de fondo está grabado para que te des prisa y estés poco tiempo eligiendo tortillas rellenas o huevos a la plancha en el desayuno. 

Para disimularme yo mismo, al zumo de naranja de sobre le añado un toque de zumo de piña y así no sé qué estoy bebiendo. Y me creo que es una fruta nueva que habrían traído de un país desconocido para mi.


29.4.25

La vida a ratos de Millás


Este párrafo que dejo abajo de la entrada es de Juan José Millás de su libro: La vida a ratos. Un ejemplo de escritura para poder decir mucho con muy pocas palabras. Un relato cortito, una explicación o pensamiento que le sale desde dentro, pero que nos sabe llegar a todos sus lectores.

-------------

Jueves. Hubo una época en la que corríamos como locos hacia la actualidad. Se levantaba uno de la cama, se echaba cualquier cosa encima y venga, a correr hacia la actualidad. Hoy es la actualidad la que corre hacia nosotros, y con muy malas intenciones. De manera que hacemos lo contrario de entonces: nos ponemos los pantalones, la camisa y los zapatos y echamos a correr, para que no nos alcance.

¿Se mueven las nubes o me muevo yo?


Me quedo mirando al cielo y observo que las nubes se están moviendo más rápido de lo habitual. Dudo.

Se mueven desde el Este al Oeste. No sé, me parecen rápidas y su movimiento curioso. No hace aire. Nada de viento.

Y vuelvo a dudar. ¿Se mueven ellas o nos movemos nosotros? ¿Van las nubes de Este al Oeste, o se nos mueve la tierra de Oeste hacia el Este?

Le pregunto a la IA y la puñetera me responde con claridad: La Tierra se mueve sobre sí misma a una velocidad de aproximadamente 465 metros por segundo en el Ecuador. Esta velocidad equivale a unos 1.670 kilómetros por hora

Pero claro me quedo con otra duda. En el Ecuador, bien, ¿y en Zaragoza?

Vuelvo a preguntarle a la IA que es muy lista y enseguida me dice que en Zaragoza a unos 347 metros por segundo, lo que me da la espina que es mucha velocidad para contrarrestar la que observo en las nubes de mi cielo.

He conseguido saber menos que antes, cuanto más creo saber, menos sé. Le vuelvo a preguntar a la IA por la dirección sobre la que se mueve la Tierra sobre su eje y muy amablemente me dice que de Oeste a Este. Es decir, al contrario que lo que observo en las nubes.

Yo creo que se solpan ambos movimientos, el de la Tierra y el de las nubes.

Cuando intento preguntarla de nuevo a la IA, antes de terminar la primera palabra me sale la respuesta.

—¡¡Estás tonto o qué!!, ya vale de preguntar cosas que ni te van ni te vienen.

Y me quedo acojonado o acomplejado.

28.4.25

Mi Viaje de Novios, al detalle… o casi


Hay personas que tiran a la papelera todo, en cuanto ya no sirve; algo lógico. Y luego estamos los que tenemos el complejo de guardar todo aunque sepamos que ya nunca más lo usaremos. Ese complejo tiene un nombre, pero no es cierto eso.

Revisando mierda me encontré este papelito en donde había indicado mi Viaje de Novios como proyecto, no como resultado. No eran unos apuntes de lo que hicimos, sino de lo que deseábamos hacer.

Y salió todo tal y como está apuntado. Curiosamente acertamos en todo, se cumplió al pie de la letra. Claro, era el año 1978, hace un siglo, y por aquellos años solíamos cumplir al punto, como la carne buena.

Hoy me preguntó (todavía) qué nos llevó a Ceuta. Sí, un barco, pero me pregunto por el motivo. Tal vez los recuerdos verbales que me había transmitido mi primer oficial de oficio que hizo la mili allí y hablaba mucho de aquella ciudad. No encuentro otra explicación.

Bueno eso, o ponerle un grado de exotismo a un Viaje de Novios por España, en tren, sin coche, sin internet, a base de buscar hoteles (excepto en Torremolinos) al llegar al destino.

No, nunca lo he intentado repetir por varios motivos. Visto hoy, 47 años después, incluso me parece complicado de poderlo asegurar. 

27.4.25

Me compré un mechero, y todavía no sé para qué


Estuve reunido con unos profesionales médicos de alto cargo para escucharles en sus problemas de abandono. Uno piensa equivocadamente que si eres algo o alguien, tienes asegurada la atención a tus problemas por parte de los que están por encima de ti, pero no es verdad, a veces te tienen para cubrir el puesto, el expediente, aunque seas Jefe de Servicio de un Hospital de una gran ciudad. Eran ayer veinte de esos.

Cabe dimitir, efectivamente, y de eso se trata, de intentar evitarlo, pues quien dimite se juega el futuro, y los que vienen detrás casi nunca son mejores, pues estos (los que deberían reemplazar a los elegidos con anterioridad, pues alguien pensó que eran los mejores) huyen de los nuevos puestos de responsabilidad ya quemada, de los desiertos de acero hirviendo. 

—¿Y no os han recibido en cuatro meses, tras pedir simplemente una reunión para explicar los problemas?— le dije yo extrañado ante tanta insidia —¿Y para qué os mantienen a los veinte Jefes de Servicio si no quieren escuchar vuestros problemas?

Las personas quemadas ya no hecha humo. Quien tiene humo encima de su cabeza todavía no está quemado del todo. Los quemados, los que ya no sirven para su papel de cerilla, esos… ya no tienen humo y solo están de color ceniza.

Salí con una tarea añadida, la de volver a poner fuego sobre las ascuas apagadas, pues los necesitamos. Es puro egoísmo social, no podemos prescindir de profesionales que han llegado hasta lo alto de la cima, y luego los dejamos abandonados.

Yo no fumo, pero al salir de la reunión me fui a un estanco y me compré un mechero. Todavía no sé qué haré con él.

26.4.25

No voy a decirles la verdad, para no mentirles

En la vida hay que tomar la actitud correcta…, y no mentir es una de ellas, incluso una de las imprescindibles. 

Así que si para decir la verdad hay que mentir, lo mejor es no decir "toda" la verdad, o incluso no decir nada de nada. 

En Literatura se miente constantemente, todo es mentira pero se admite pues hay un acuerdo entre el escritor y el lector para que no se sienta como una mentira.

Pero tienen que ser mentiras creíbles, casi verdades que no se pueden comprobar. Hacer trampas está muy mal y lo que es pero, si son mentiras burdas te pillan los lectores y dejan de confiar en ti.

Si no puede encajar en una historia una verdad que se sobreentiende, antes que mentir lo mejor es que cada lector se invente la mentira que él quiera. pero no se la debemos dar mascada.

Os pongo un ejemplo muy simple. En el siglo XXI todo el mundo lleva encima su teléfono móvil. Si un personaje en un momento dado debería hacer uso de esa herramienta pero no queremos que lo haga por el devenir de la historia, hay que tener mucho cuidado en mentir sobre los motivos de esa decisión. Y si no somos capaces de explicar eso, lo mejor es callarse en la historia o dejar levemente apuntado el motivo para que lo complemente el lector.


25.4.25

No hay terapia más barata que escribir un Diario


Acabo de terminar de leer un libro de Juan José Millas, y como me ha gustado mucho, tanto, pues he vuelto a leerlo desde la página una, lo cual debe joder mucho al escritor, ya que lo normal sería comprarle otro diferente para su beneficio. O para el de la Editorial.

Lo curioso es que al comenzarlo no me acordaba nada de lo que estaba leyendo de un libro que ya había leído. 

—¿Y esto ya lo había leído yo?— me he dicho en silencio.

Será que sí, pero no lo noto. Es verdad que lo comencé hace ya unos años, y eso impone. Y que no es una novela sino una especie de Diario, lo que ofrece más opciones para ir olvidándolo poco a poco, pues aunque es muy agradable, es su vida, no la mía.

Los Diarios son escrituras que nos dirigen hacia la Nada, pero parten de Todo. 

No hay nada más barato dentro de las terapias para sentirte menos mal, que escribir un Diario. 

No lo recomiendan los psicólogos, no lo recomiendan mucho, para no perder su trabajo. Si acaso recomiendan sus libros, pero para su propia terapia.

Y es que una vez escrito un Diario… ya nadie los lee. Ni los protagonistas. Claro que… las novelas tampoco las leen los protagonistas. 

Los Diarios, si acaso los lee alguien… son (serán) los nietos. Lo malo de los que no tenemos nietos es que nunca tendremos lectores. Escribimos Diarios para nadie. 

Yo me recomiendo escribir Diarios en forma de Titulares. Sí, los titulares se leen, pero si van en página impar. Es que esto simplifica mucho el hecho de escribir un Diario, un libro, una novela. 

Solo con frases titulares y solo en las páginas impares. En un par de días te puedes escribir una novela de 500 páginas. 

¿He dicho días? Quería decir meses. O años.

JP

Hasta que mejore de lo mío


Ayer me reencontré de sopetón con la Lectura de Ficción que es una señora muy simpática y paciente; nos saludamos, me preguntó por mi estado de ánimo y le tuve que responder mintiéndole.

—Bien, ya ves, bien pues he vuelto— le dije para tranquilizarme.

Si he vuelto a leer ficción es que no estoy tan bien como me imagino. Normalmente leo bastante, pero ficción poco. Algo me está llevando hacia la vuelta de mis viejos tiempos, cuando leía todos los días en el autobús no un libro, sino varios.

Una por las mañanas que dejaba marcado para continuar la mañana siguiente, y otro para las tardes con el que hacía lo mismo.

No se necesita leer lo mismo por las mañana que por las tardes. Igual que no es lo mismo lo que se desayuna que lo que se cena. Cada hora requiere su parte distinta de alimento.

—¿Y te va a durar mucho esta vuelta a la normalidad?— me preguntó la Lectura de Ficción.

—Pues no lo sé, hasta que mejore de lo mío.

Lo curioso es que ni sé qué es lo mío, ni sé qué busco con este cambio. Pero me apetece emprenderlo de nuevo. Ahora viajar se ha puesto muy caro, y la forma mas barata de moverse del sitio es leyendo un libro que te transporte a otros mundos posibles o imposibles.

JP

9.4.25

Un libro sirve para defenderte, y no deja heridos


Tener libros en casa es abrirnos al mundo, tener historias fijas para viajar con ellas, o libros que nos servirán para consultar cualquier duda desde el papel y no desde la pantalla.

No todos los libros de consulta están en internet, y sobre todo cuando son de temas muy específicos y personales no siempre es sencillo encontrarlo.

Un libro es un lujo que te pertenece solo a ti. Sirve para defenderte, y no deja heridos, solo vencedores.

11.3.25

Biblioteca francesa de revistas y periódicos


Esta biblioteca francesa, en la zona de Normandia es un bello ejemplo de la decoración interior que rodea a los libros. Y a los lectores. Práctica y fácil para descansar y en silencio leer periódicos o revistas.

No es la zona de libros, sino de lectura del momento, y acompañada de una zona en donde se van mostrando obras de arte que van cambiando con las semanas. Todo se multiplica, la lectura, la comodidad, el sentirse bien en un círculo alrededor de una obra de Arte que es doble, una por cada lado, y con luz natural.

10.3.25

Las creencias peregrinan por las formas


La frase "Las creencias peregrinan por las formas" es una expresión poética y casi filosófica que sugiere que las creencias no son estáticas, sino que se mueven y se adaptan a través de diferentes manifestaciones y contextos. 

La frase implica que las creencias no están confinadas a una sola forma, sino que son fluidas y pueden manifestarse de múltiples maneras a lo largo del tiempo y en diferentes culturas. Es una metáfora que quiere destacar lo adaptable que son las creencias, así como su capacidad para influir y ser influenciadas por las diversas formas en que se manifiestan.

24.2.25

Un libro y un viaje comienzan igual


Con un favor en una librería me entregaron además del libro comprado, esta tarjeta con ese texto que vemos arriba. No puede haber más que agradecimiento, por el trabajo bien hecho de una profesional de la Cultura de la que no conocía nada más que su amabilidad en ese momento. Pero vayamos a la frase.

Un libro es ponerte a viajar. Al presente, al pasado o vete a saber a dónde. Es viajar de la mano de otra persona, acompañado de la imaginación de un escritor que se inventa vidas para hacerte disfrutar.

Un libro es su vida, la del escritor, que te la regala para que la disfrutes. Sí, sí, hay que pagarlo, ya solo faltaría que fuera gratis. Hay que pagarlo. Pero estás pagando la imaginación de otra persona.

Te entrega sus experiencias o se las inventa. Pero incluso en ese caso, son sus experiencias aunque no se noten mucho. Y te las da empaquetadas, limpias y ordenadas, montadas para que te lleven en volandas hasta el final.

Un libro es un paquete cerrado, hecho para que lo vayan abriendo página a página. Poco a poco y en el orden que el imaginativo escritor ha decidido. Es como una obra musical a la que tu le pones el tono y la cadencia. 

Incluso tienes la opción de recrear paisajes y personajes a tu gusto, pues el buen escritor solo esboza, explica en corto o en largo, pero dejando una parte a la imaginación de cada lector.

Mezclamos pues, la imaginación del escritor con la del lector. Por eso no hay un libro, sino varios libros dentro de cada libro. El Quijote que leíste de niño no sabe igual al Quijote si lo volvieras a leer hoy. Incluso sus personajes no serían iguales y eso que ya estamos muy mediatizados por lo visto en imágenes. 

La lectura es un lujo vital. Nos permite volar sin saber alzarnos del suelo.

13.2.25

El valor de leer bien, para la sensibilidad

Nada enriquece tanto los sentidos, la sensibilidad y los deseos humanos, como la lectura.

Una persona que lee y sabe leer bien, disfruta mucho mejor de su vida.

Aunque también es cierto que esa persona tiene más problemas frente al mundo, pues se da cuenta de lo que sucede.