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23.9.25

Por qué los libros prolongan la vida


Este artículo de Umberto Eco tiene casi 35 años. Lo escribió en el año 1991 para el diario argentino La Nación. Habla de la importancia de los libros y no ha pasado el tiempo por este artículo, que sigue siendo moderno, actual y premonitorio. Os lo dejo.

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No hace mucho me entretenía imaginándome a aquellos progenitores nuestros que hablaban de sus esclavos adiestrados en trazar caracteres cuneiformes como si fuesen modernos computers. Me entretenía, pero no bromeaba. Cuando hoy leemos artículos preocupados por el porvenir de la inteligencia humana frente a nuevas máquinas que se aprestan a sustituir nuestra memoria, advertimos un aire de familia. Quien entiende algo del tema reconoce pronto el pasaje del Fedro platónico, citado innumerables veces, en el cual el faraón pregunta con preocupación al dios Toth, inventor de la escritura, si este diabólico dispositivo no hará al hombre incapaz de recordar y, por lo tanto, de pensar. 

La misma reacción de terror debe de haber sentido quien vio por primera vez una rueda. Habrá pensado que nos olvidaríamos de caminar. Acaso los hombres de aquel tiempo estaban más dotados que nosotros para realizar maratones en los desiertos y en las estepas, pero morían antes y hoy serían dados de baja en el primer distrito militar. Con esto no quiero decir que, por esa razón, no nos debamos preocupar de nada y que tendremos una bella y sana humanidad habituada a merendar sobre la hierba en Chernobyl; si acaso, la escritura nos ha hecho más hábiles para comprender cuándo debemos detenernos, y quien no sabe detenerse es analfabeto, aunque vaya en cuatro ruedas. 

El malestar que producen las nuevas formas de captar la memoria se ha producido siempre. Frente a los libros impresos en mal papel que daba la idea de que no resistiría más de quinientos o seiscientos años, y con la idea de que aquello podía estar ya en manos de todos, como la Biblia de Lutero, los primeros compradores gastaban una fortuna para hacer miniar a mano las iníciales, para, gracias a ello, tener la impresión de poseer aún manuscritos de pergamino. Hoy esos incunables miniados cuestan un ojo de la cara, pero la verdad es que los libros impresos ya no tenían necesidad de ser miniados. ¿Qué hemos ganado? ¿Qué ha ganado el hombre con la invención de la escritura, la imprenta, las memorias electrónicas? 

En una ocasión, Valentino Bompiani hizo circular una frase: "Un hombre que lee vale por dos". Dicha por un editor, podría ser entendida solamente como un slogan feliz, pero pienso que significa que la escritura (en general, el lenguaje) prolonga la vida. Desde los tiempos en que la especie comenzaba a emitir sus primeros sonidos significativos, las familias y las tribus necesitaron de los viejos. Quizá primero no servían y eran desechados cuando ya no eran eficaces para la caza. Pero con el lenguaje, los viejos se han convertido en la memoria de la especie: se sentaban en la caverna, alrededor del fuego, y contaban lo que había sucedido (o se decía que había sucedido, esta es la función de los mitos) antes de que los jóvenes hubieran nacido. Antes de que se comenzara a cultivar esta memoria social, el hombre nacía sin experiencia, no tenia tiempo para forjársela, y moría. Después, un joven de veinte años era como si hubiese vivido cinco mil. Los hechos ocurridos antes que él naciera, y lo que habían aprendido los ancianos, pasaban a formar parte de su memoria. 

Hoy los libros son nuestros viejos. No nos damos cuenta, pero nuestra riqueza respecto del analfabeto (o del que, alfabeto no lee) consisten en que él está viviendo y vivirá sólo su vida y nosotros hemos vivido muchísimas. Recordamos, junto a nuestros juegos de infancia, los de Proust, sufrimos por nuestro amor, pero también por el de Píramo y Tisbe; asimilamos algo de la sabiduría de Solón; nos han estremecido ciertas noches de viento en Santa Elena y nos repetimos, junto con la fábula que nos ha contado la abuela, la que había contado Scheherezade. 

Esto podrá dar a alguien la impresión de que, no bien nacemos, somos ya insoportablemente ancianos. Pero es más decrépito el analfabeto (de origen o de retorno) que padece de arterioesclerosis desde niño, y no recuerda (porque no sabe) qué ocurrió en los Idus de Marzo. Naturalmente, también podríamos recordar mentiras, pero leer ayuda también a discriminar. No conociendo las culpas de los demás, el analfabeto ni siquiera conoce los propios derechos.

El libro es un seguro de vida, una pequeña anticipación de inmortalidad. Hacia atrás (¡ay!) más bien que hacia adelante. Pero no se puede tener todo y al instante.

22.9.25

La importancia de la paciencia en la vida: calma, madurez y felicidad


La paciencia es una virtud que no siempre resulta fácil de mantener. Incluso la persona más tranquila y con mejor carácter puede llegar a perderla cuando las circunstancias se repiten sin solución aparente. 

Sin embargo, aprender a cultivar la paciencia es un signo claro de madurez personal y emocional.

La paciencia significa saber esperar. Permite darle tiempo a los sucesos para que puedan verse con otra perspectiva, bajo una nueva óptica y con una visión más clara. 

Quienes practican la paciencia confían en que el tiempo puede jugar a favor de las soluciones y que la calma es una herramienta poderosa frente a los problemas.

Podemos decir que la paciencia es hermana de la experiencia, el diálogo y la serenidad

Nos ayuda a gestionar el tiempo, a reflexionar antes de actuar y a negociar incluso con nosotros mismos para no dejarnos arrastrar por la prisa o la impulsividad.

Cuando practicamos la paciencia, somos capaces de dominar el malestar y enfrentarnos a las dificultades con estoicismo y calma

La paciencia no significa resignación, sino la capacidad de relativizar los problemas, darles la importancia justa y buscar la mejor forma de superarlos.

En definitiva, la paciencia nos ayuda a vivir mejor, a ser más felices y a aceptar que la vida tiene diferentes ritmos, urgencias y velocidades. 

Aprender a esperar, respirar y mantener la calma es una manera de cuidar nuestra salud emocional y de disfrutar más del presente.

Sé paciente, respira y confía en el tiempo: tu vida se llenará de serenidad y equilibrio.

24.6.25

Tengo una semana jodida. Pero me voy acostumbrando


Tengo ventanas entreabiertas, como esta, ventanas a las que no me asomo en semanas, pero que siguen abiertas por si hay viandantes que se quieren asomar a leer algo. Sois pocos, muy pocos.

Bueno, yo llamo pocos visitantes a 1.000 ó 2.000 personas al mes, siempre comparados con otros lugares o ventanas más concurridos. Nunca he sabido qué cifra de gentes que se me asoman a las ventanas entreabiertas son las correctas, mejor dicho, las mínimas.

Llevo una semana jodida, rara, dolida, apagada. Los 69 años me cayeron mal, lo cual debe ser normal, es lógico, pero como no todos los días son iguales, no todas las semanas son positivas, cuando me siento mal con 69, recuerdo mi energía cuando me salían una mala semana con 40. Y todavía me jodo más. Es malo recordar.

Me alimento de películas más que de libros, aunque superan los 2.000 a mi alrededor. Una barbaridad. Casi todos sin leer, pero muy pocos sin consultar. Es que casi todos son para consultar. En los últimos año no es muy habitual comprar páginas de lectura literaria.

Ahora estoy con la idea de ampliar más todavía mi propio Museo Digital de Obras elegidas de Pintura. Hoy es fácil tener un Museo Propio de alto nivel, con las 50 mejores obras artísticas de la historia del Arte. 

Si se trata solo de disfrutar mirando, que sean digitales sale muy barato, pues comprar es imposible, je je je.


24.2.25

Analfabetos de uso. Personas que no leen nunca

Ayer me enteré que un joven conocido de la familia… no leía nunca. Descubrí que existían jóvenes que nunca habían leído nada que no fuera los textos escolares, los libros del colegio. 

Este concepto de analfabetos de uso, en serio lo digo, no llego a comprenderlo bien, pero existen. Y no estoy hablando de una persona con malos resultados académicos, pues terminó su bachiller e hizo una Formación Profesional de Grado Superior.

En su casa no hay un libro ni se compran revistas o periódicos. Sus padres nunca han leído y su hermana tampoco. 

No consumen ni siquiera comic, la lectura básica que ayuda a crear lectores de libros, cuando de niño se empieza a consumir papel impreso.

Si se le pregunta, simplemente la respuesta es vaga y primitiva. —¡No le gusta leer!

Sin duda la importancia de los padres es fundamental en este problema. Una vez que se madura ya es imposible casi, retomar la costumbre básica de leer, de seguir formándose, de crecer en conocimientos, de estar informado. 

Ven la televisión, pero no logran entender las noticias pues les parecen aburridas, absurdas, inútiles. 

El mundo que les rodea es menos importante, no interactúan con él, no les importa qué le está sucediendo a todo lo que les envuelve en la vida.

Curiosamente tienen internet y no lo usan para leer. Tampoco. 

Con sus 23 años no usa las redes sociales ni tiene correo electrónico propio. Puede parecer increible pero es cierto. En el ordenador juega y el poco uso de internet es para seguir jugando.

Leer es algo más que una necesidad. O eso creía yo. Es casi un vicio, una decisión para disfrutar más de todo lo que sucede a nuestro alrededor. 

Para muchos de nosotros, leer es vida y escribir alimento, pero todavía es posible encontrar personas que simplemente no leen por que no les gusta. ¡Buff!

Un libro y un viaje comienzan igual


Con un favor en una librería me entregaron además del libro comprado, esta tarjeta con ese texto que vemos arriba. No puede haber más que agradecimiento, por el trabajo bien hecho de una profesional de la Cultura de la que no conocía nada más que su amabilidad en ese momento. Pero vayamos a la frase.

Un libro es ponerte a viajar. Al presente, al pasado o vete a saber a dónde. Es viajar de la mano de otra persona, acompañado de la imaginación de un escritor que se inventa vidas para hacerte disfrutar.

Un libro es su vida, la del escritor, que te la regala para que la disfrutes. Sí, sí, hay que pagarlo, ya solo faltaría que fuera gratis. Hay que pagarlo. Pero estás pagando la imaginación de otra persona.

Te entrega sus experiencias o se las inventa. Pero incluso en ese caso, son sus experiencias aunque no se noten mucho. Y te las da empaquetadas, limpias y ordenadas, montadas para que te lleven en volandas hasta el final.

Un libro es un paquete cerrado, hecho para que lo vayan abriendo página a página. Poco a poco y en el orden que el imaginativo escritor ha decidido. Es como una obra musical a la que tu le pones el tono y la cadencia. 

Incluso tienes la opción de recrear paisajes y personajes a tu gusto, pues el buen escritor solo esboza, explica en corto o en largo, pero dejando una parte a la imaginación de cada lector.

Mezclamos pues, la imaginación del escritor con la del lector. Por eso no hay un libro, sino varios libros dentro de cada libro. El Quijote que leíste de niño no sabe igual al Quijote si lo volvieras a leer hoy. Incluso sus personajes no serían iguales y eso que ya estamos muy mediatizados por lo visto en imágenes. 

La lectura es un lujo vital. Nos permite volar sin saber alzarnos del suelo.

13.2.25

El valor de leer bien, para la sensibilidad

Nada enriquece tanto los sentidos, la sensibilidad y los deseos humanos, como la lectura.

Una persona que lee y sabe leer bien, disfruta mucho mejor de su vida.

Aunque también es cierto que esa persona tiene más problemas frente al mundo, pues se da cuenta de lo que sucede.

1.2.25

Cómo conocer el propio estado de ánimo con depresión o ansiedad

Cuando estamos mal de ánimo, cuando la depresión o la ansiedad nos ataca, es muy complicado saber cómo nos encontramos en verdad. Nosotros mismos tampoco nos damos cuenta de nuestro estado real de ánimo.

Tenemos dos estados de ánimo diferentes, que cambian según momentos o incluso según personas. 

 A veces estamos peor de lo que nosotros mismos creemos que estamos. 

 A veces estamos mejor de lo que decimos, sin darnos cuenta de ello. 

Nos resulta muy complicado medir nuestro estado. Por eso tenemos que emplear algunos pequeños trucos que mantendremos (casi) en secreto, y que nos servirán para medirnos a nosotros mismos.

 Nuestra capacidad de concentración. 

 Las ganas que tenemos de mantenernos limpios y aseados. 

 Las ganas de salir de casa o de hablar con otras personas. 

 Los días que hace que no escribes en tu diario o lees tu libro que nunca se acaba. 

Son pequeñas pistas personales que nos servirán a cada uno de nosotros para saber cómo nos encontramos de ánimo. 

Ya. Ya sé que a veces es mucho más sencillo que todo eso. Que las ganas se notan tanto…, que no hay que recurrir a trucos para saberlo. 

Pero de las fases gordas se sale y luego vienen las que más duran, las de recuperación lenta, y que también hay que controlarlas y conocerlas.

31.1.25

Consejos para elegir el mejor libro de autoayuda


Nunca hasta la fecha hemos tenido tantos y tan variados libros de autoayuda a nuestra disposición. Tantos y tan variados que incluso algunos de ellos se contradicen. 

Siempre será posible encontrar la respuesta que más nos guste, que no será posiblemente la que más nos convenga. 

Tenemos también millones de consejos repartidos por todo Internet, e incluso las ayudas psicológicas profesionales son más accesibles que nunca desde la Seguridad Social, con todas las grandes dificultades que hay en tener una asistencia eficaz, por la enorme falta de profesionales en Salud Mental.

Y aun con todas estas ayudas, nos sentimos mal, pero incluso peor que hace unas décadas. 

La forma de vida es menos natural que nunca, no sabemos relacionar mal con nuestro entorno y con nuestros vecinos de vida. 

Hacemos poco por mejorar.

El mejor libro de autoayuda somos nosotros mismos. Debemos saber elegir y actuar a partir de entonces. 

Seremos nosotros mismos quienes podremos y debemos tomar las decisiones para sentirnos mejor. 

Nos hemos abandonado excesivamente en el entorno, nos hemos llegado a creer que “los demás” resolverán “mis” problemas, cuando es un gran error pensar así. 

Seremos nosotros los que tendremos que tomar decisiones e incluso los que seguiremos equivocándonos, pero desde el error creceremos y mejoraremos. 

Somos lo que queremos ser, no lo que los demás intentan que seamos, por que no les debemos dejar que se apoderen de nosotros.

Siga buscando y seleccionando ayudas, aquí en Internet las encontrará. Todas. También las que no sirven para nada o las que son perjudiciales para su particular problema.

30.1.25

Mario Benedetti lo dice muy claro. Incontestable


“Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a estos les llamo mis amigos“.

Mario Benedetti

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Nota.: No es nada sencillo decir esto y creérselo. Pero es la verdad. Necesitamos a gente que desde los espacios cercanos sean capaces de no estar de acuerdo con nosotros o nuestras palabras, pero sin dolor, sis acritud, sin ganas de vencernos. 

6.1.25

¿Y si internet fuera mentira y no hubiera nadie leyendo?


Parece increíble que algo tan fundamental para gran parte de la civilización occidental actual, sin duda para la religión que siguen unos 2.300 millones de personas en todo el mundo como es el Cristianismo, se base en una serie de creencias que no se pueden sustentar en hechos, en datos fiables, en realidades comprobables deja en el aire las dudas, casi los temores a que todo pueda ser o un engaño o un crecimiento aumentativo para mantener un gran negocio. 

La vida muchas veces es eso, simplemente necesidad de tener fe en las cosas en las que crees.

Estos días me sucede algo personal pero increíble también. Llevo 19 años escribiendo en blog. En estos años todo se ha ido transformando en la sociedad de todo tipo y pelaje. También en el mundo de internet y en el de los medios de comunicación.

Y ahora me encuentro con que nadie es capaz de aclararme por qué mis visitas llegan desde Singapur, de Israel, de Irán o los EEUU, y no vengan ni de España ni de casi ningún país de habla hispana. Una curiosidad que me lleva al mundo de las mentiras. 

O sigo teniendo fe o dejo de tenerla. No hay término medio.

O son todo máquinas que rebotan posibles lectores imaginarios, o son máquinas que simplemente espían y no hay lectores reales más que en un número tan residual que no merece la pena ni contemplarlo, o estoy yo idiota, que sin duda sea cualquiera de todas ellas la verdad, lo cierto es que sí, soy idiota.

Me gusta sacar mis mierdas de la cabeza a base de escribirlas. Tener lectores podría ser lo de menos. Pro joder, que el manos lo adviertan con claridad. Mirar, no me/nos lee nadie, es todo mentira, jugar si os apetece, pero no hay más sustancia dentro. 

21.6.24

Llevamos 34 años con la III Guerra Mundial y casi no se nota


Estamos entrando y saliendo desde hace más de tres décadas en la III Guerra Mundial. Pero casi no se nota. 

Desde agosto de 1990 vamos caminando sin parar dentro de una Guerra Mundial, limitada a una gran zona del mundo que va moviéndose a derecha e izquierda del mapa, logrando medias paces y abriendo medias nuevas guerras.

Parece el sino de estas tres décadas, en que a poco que nos esforcemos, sean cuatro. 

Somos unos exagerados, como bien dice Forges en esta viñeta de El País, sobre todo por que las guerras ahora ya no son como las viejas y se notan menos donde no hay muertos por bombardeos. 

Deseamos que se limiten, pero miedo nos da a muchos, que seamos tan imbéciles como parecemos.


30.5.24

¿A qué distancia ves mejor el amor? ¿Y la bondad?


Cuanto más lejos nos pongamos a leer, menos leeremos. 

Lo llaman presbicia si es dificultad desde cerca, y tamaño de letra pequeño si es desde lejos.

Pero en cambio sí es cierto que hay muchas cosas que se ven mejor desde una cierta distancia.

Todo depende de cada uno.





30.4.24

Tú decides con tus actitudes, en política social


Te estarás preguntando qué pasa en Ucrania o en Gaza, si en realidad todo lo que nos cuentan es verdad, o al menos si es la verdad que se nos dice. Es una duda que tenemos muchos. 

Toda guerra trae más guerra y muerte pero a veces parecen inevitables las salvajadas. En la guerra la mentira es un arma más e incluso nos parece hasta aceptable, pero la verdad es que ya han empezado a morir muchos miles de civiles, niños y mujeres, que son siempre los que más mueren.

Llevamos unos años complicados, desde tu casa observas todos los días historias que nos llenan de muerte y dolor, y las tenemos que admitir como mal menor. 

Realmente somos mucha menos “cosa” de lo que nos creemos cuando todo va bien. Así que no debemos dejar de hacer dos cosas. 

Vivir el día como un regalo único pero siendo responsables de lo que podemos hacer y propagar.

Apoyar de la manera que sepamos y podamos a que el dolor ajeno sea un poco más débil.

Somos poca cosa en el mundo, pero podemos difundir nuestras particulares ideas de intentar que el bien se imponga al dolor y al mal. 

También depende de nosotros hacer posible que lo pequeño y diminuto se vuelve grande. Mientras tanto te deseo un buen día.

Marjane Satrapi, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2024


Esta es una página del libro 'Mujer. Vida. Libertad', obra colectiva pero coordinado por la artista iraní Marjane Satrapi, que aparece en la imagen con un texto del libro editado por Reservoir Books.

La artista que además de escritora es cineasta y viñetista Marjane Satrapi, autora del libro ‘Persépolis’, ha sido elegida hoy como Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2024

La cineasta iraní, siempre implicada en el relato de la vida en su país de origen, Irán, desde la Revolución Islámica, fue reconocida internacionalmente por su novela gráfica y la película homónima.

El jurado destacó a Marjane Satrapi como “la voz esencial para la defensa de los derechos humanos y la libertad, un símbolo del compromiso cívico liderado por las mujeres” y “una de las personas más influyentes en el diálogo entre culturas y generaciones” recordando que en la obra “Persépolis plasma la búsqueda de un mundo más justo e integrador”.

27.4.24

Aprender a mentir es más difícil que saber decir la verdad


En los últimos tiempos no hemos sido capaces de poder defender las verdades con las mismas fuerzas y ansías con las que defendemos las mentiras.

Somos libres para hacer y decidir lo que nos venga en gana. Lo que ya no sé, es si somos conscientes de hacia dónde nos van llevando tantas mentiras, el acostumbrarnos a esas mentiras.

24.4.24

Cristina Pedroche. Escribir ayuda y mucho a superar problemas


Hoy la presentadora de televisión Cristina Pedroche ha presentado en público su primer libro, 'Gracias al miedo' que saldrá a la venta a principios de junio de este 2024. Podemos decir sin equivocarnos que nunca habían escrito tanto los famosos y es verdad. Sobre todo porque les publican lo que escriben… pues se vende.

Pero no quiero hablar de eso, sino de los beneficios de escribir. Ella hoy lo ha relatado muy bien. Tras su parto ha sufrido lo que les sucede a muchas madres, una situación extraña, de que mientras todos los que las rodean se alegran tremendamente con el nuevo ser, la nueva situación familiar, ellas se sienten tristes, apagadas, a veces hundidas, otras llenas de miedos y no lo entienden bien.

Es una situación bien conocidas por los profesionales de la Sanidad. Tampoco voy a comentar nada nuevo. Pero sí señalar que el primer consejo que recibió Cristina Pedroche de su profesional médica… fue la de escribir.

Debía relatar todo, vaciarse, escribir lo que le estaba sucediendo. Sin pensar en nada a la hora de escribir, que no fuera en eso, vaciarse y explayarse para ella misma. De alguna manera verbalizar hacia ella misma lo que observa que le sucede. 

No siempre es sencillo pasar esos túneles negros, no siempre es fácil hablarlos con los demás pues aunque tengas muchas personas a tu alrededor y te quieran mucho, lo habitual es que te digan que hay que alegrarse, que todo es alegría y felicidad. Y como las nuevas madres no lo sienten así, todavía se ponen peor, se distraen mentalmente sin saber qué les sucede.

Escribir ayuda en muchos casos de dudas mentales. En algunos, muy pocos, a lo sumo lo leen los más amigos o cercanos. En poquísimas y contadas ocasiones se publica y se pone a la venta. No se hace para publicar. No es ese su objetivo. En la mayoría de los casos se destruyen las hojas con los años, o se conservan como recuerdo de una fase crucial de la vida.

Pero escribir ayuda, sin ninguna duda.

21.4.24

Saigyô Hôshi, poeta y monje japonés de la melancolía


Saigyô Hôshi
fue un famoso poeta japonés del siglo XII y monje budista, que nació en una familia noble del periodo Kamakura que se hizo monje budista tras trabajar como policía del Emperador jubilado Toba. 

Viajó mucho, pero sobre todo escribió poesía a veces melancólica y triste, inspirada en la naturaleza y en el mundo que iba conociendo en sus viajes.

“La cabaña deja entrar el agua cuando llueve, y yo estoy mojado.
Pienso en la amable visita de la luna”

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"Admiro la soledad de mi choza de paja, que nadie salvo el viento toca"


12.4.24

¿Sabemos para qué sirve un cuaderno?


              ¿Sabemos bien qué es un cuaderno?

Es un trozo de nuestra memoria, puede que incluso en blanco.

Es un pequeño álbum en donde apuntar lo que no queremos que se nos escape.

         Lo podemos llevar en el bolsillo, en el teléfono, en la tableta, en una servilleta de bar.

                  Apuntemos, amemos más, recordemos lo que se quiere escapar, apuntemos más días para que no se nos olviden.

Tomemos nota de lo de ayer para poderlo leer hoy, para recordarlo otra vez.

         Los recuerdos pueden, saben volar. 

Un cuaderno puede ser su freno.


10.4.24

El respaldo de una silla naranja


Tras una puerta de lo más habitual se encuentran decenas de sillas, casi todas naranjas. El día que por primera vez acudí a esa sala iba con incertidumbre por no saber lo que me iba a encontrar dentro. Aquellas sillas naranja, durante meses, me vieron escribir multitud de cosas.

A simple vista, para cualquier persona, es un asiento normal, como tantos otros que hay en esa sala, en muchas otras salas de reuniones.

Pero esta es/era mi silla. El respaldo de mi silla.

La que ocupé por primera vez hace dos años, para comenzar un taller de escritura creativa, que me iba a encaminar a la expresión literaria, aunque fuera sin calidad.

Aquella silla se situaba en primera fila, justo delante de la mesa del profesor, creo que la escogí para no perderme nada de lo que aconteciera cada lunes, para ver bien la pizarra con mi miopía, para poder sentir el aroma del café de la profesora y que inundaba la sala.

La sola idea de escribir, ya es motivante. 

Para mí, tener una hoja en blanco que llenar de ideas, de imaginación, de literatura…, es tener vida.

Y desde esa silla, muchas tardes de lunes, he tenido delante a la coordinadora del taller que cada lunes nos traía ejercicios llenos de imaginación, con ilustraciones a veces propias y otras buscadas por la red.

He creado a partir de palabras inventadas, de sueños, de obras ya históricas de nuestra literatura.

Esa silla ha soportado mi peso, mi paciencia, mis lágrimas, mi ansiedad. 

Mucho, todo…

Porque en ese taller se vivían historias maravillosas. 

Historias de amor, escritas o contadas, de terror, de vida. 

Historias que entre varios alumnos se creaban, para dejar volar las ideas, y olvidarnos durante una hora de todo lo que teníamos en el exterior.

Cuando me senté en ella por última vez lo hice para casi pedir perdón, para despedirme. 

Fue un hasta luego, lo único que no pude escribir en y sobre ella fue mi nombre, pero en muchas de mis historias van mi nombre y su respaldo naranja… unidos a mi vida.

Laura Puente Ajovín

¿Qué es abrirse en canal? Literatura terapéutica


Abrirse en canal, para alguien que escribe, no es morir, es más bien todo lo contrario. Es regalar pedazos de su vida a quien lee. Es abrirse a la vida, a la gente que nos rodea.

Yo misma me abro en canal todos los días un rato, para sanar las pequeñas heridas de la vida. Y cuando escribo, me voy poniendo tiritas, y todo se va cerrando.

Me abro en canal con cada palabra, y con cada poesía que creo.

Me abro también para que veas mis tripas, el motor de mi vida un poco oxidado, para que a través de cada texto puedas verme, o sentirme.

La escritura terapéutica es positiva porque mientras escribimos sobre cualquier cosa, nos concentramos en aquello que estamos creando, en el tema, los personajes, un paisaje... todo vale con tal de tener la cabeza ocupada.

Igual que el pintor coge un pincel, y sobre un lienzo traza un sentimiento, o un buen fotógrafo, capta un instante con la luz necesaria, con el encuadre ideal..., un poeta te dice con metáforas que ama, que ríe, que llora, que vive, en definitiva.

Por eso, en este texto me abro en canal para ti, lect@r, te voy dejando cachitos de mi vida, instantes, sensaciones, lugares... que forman parte de mi historia, y que con la voz no sé expresar de la misma manera.

Abrirse en canal, supone a veces ver como has cambiado con el paso de los años, recordar aquellas ciudades donde fuimos felices, y aquellas fechas o instantes que hacen la vida un poco más bonita, más completa.

Escribimos sobre nuestros gustos, nuestros momentos y cosas vitales, así que tal vez… no coincidamos en todo al cien por cien, pero recuerda:

Si algo lo escribimos, lo sacamos de dentro, será porque es importante para nosotr@s, porque supuso un antes y un después en nuestras vida, tal vez porque algo que no nos atrevimos a expresar en su momento hoy creemos que debemos recordarlo y decirlo, y porque al teclearlo, a mi cabeza le parece menos grave, y no se queda atascado en un punto.

Laura Puente Ajovín