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23.9.25

Por qué los libros prolongan la vida


Este artículo de Umberto Eco tiene casi 35 años. Lo escribió en el año 1991 para el diario argentino La Nación. Habla de la importancia de los libros y no ha pasado el tiempo por este artículo, que sigue siendo moderno, actual y premonitorio. Os lo dejo.

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No hace mucho me entretenía imaginándome a aquellos progenitores nuestros que hablaban de sus esclavos adiestrados en trazar caracteres cuneiformes como si fuesen modernos computers. Me entretenía, pero no bromeaba. Cuando hoy leemos artículos preocupados por el porvenir de la inteligencia humana frente a nuevas máquinas que se aprestan a sustituir nuestra memoria, advertimos un aire de familia. Quien entiende algo del tema reconoce pronto el pasaje del Fedro platónico, citado innumerables veces, en el cual el faraón pregunta con preocupación al dios Toth, inventor de la escritura, si este diabólico dispositivo no hará al hombre incapaz de recordar y, por lo tanto, de pensar. 

La misma reacción de terror debe de haber sentido quien vio por primera vez una rueda. Habrá pensado que nos olvidaríamos de caminar. Acaso los hombres de aquel tiempo estaban más dotados que nosotros para realizar maratones en los desiertos y en las estepas, pero morían antes y hoy serían dados de baja en el primer distrito militar. Con esto no quiero decir que, por esa razón, no nos debamos preocupar de nada y que tendremos una bella y sana humanidad habituada a merendar sobre la hierba en Chernobyl; si acaso, la escritura nos ha hecho más hábiles para comprender cuándo debemos detenernos, y quien no sabe detenerse es analfabeto, aunque vaya en cuatro ruedas. 

El malestar que producen las nuevas formas de captar la memoria se ha producido siempre. Frente a los libros impresos en mal papel que daba la idea de que no resistiría más de quinientos o seiscientos años, y con la idea de que aquello podía estar ya en manos de todos, como la Biblia de Lutero, los primeros compradores gastaban una fortuna para hacer miniar a mano las iníciales, para, gracias a ello, tener la impresión de poseer aún manuscritos de pergamino. Hoy esos incunables miniados cuestan un ojo de la cara, pero la verdad es que los libros impresos ya no tenían necesidad de ser miniados. ¿Qué hemos ganado? ¿Qué ha ganado el hombre con la invención de la escritura, la imprenta, las memorias electrónicas? 

En una ocasión, Valentino Bompiani hizo circular una frase: "Un hombre que lee vale por dos". Dicha por un editor, podría ser entendida solamente como un slogan feliz, pero pienso que significa que la escritura (en general, el lenguaje) prolonga la vida. Desde los tiempos en que la especie comenzaba a emitir sus primeros sonidos significativos, las familias y las tribus necesitaron de los viejos. Quizá primero no servían y eran desechados cuando ya no eran eficaces para la caza. Pero con el lenguaje, los viejos se han convertido en la memoria de la especie: se sentaban en la caverna, alrededor del fuego, y contaban lo que había sucedido (o se decía que había sucedido, esta es la función de los mitos) antes de que los jóvenes hubieran nacido. Antes de que se comenzara a cultivar esta memoria social, el hombre nacía sin experiencia, no tenia tiempo para forjársela, y moría. Después, un joven de veinte años era como si hubiese vivido cinco mil. Los hechos ocurridos antes que él naciera, y lo que habían aprendido los ancianos, pasaban a formar parte de su memoria. 

Hoy los libros son nuestros viejos. No nos damos cuenta, pero nuestra riqueza respecto del analfabeto (o del que, alfabeto no lee) consisten en que él está viviendo y vivirá sólo su vida y nosotros hemos vivido muchísimas. Recordamos, junto a nuestros juegos de infancia, los de Proust, sufrimos por nuestro amor, pero también por el de Píramo y Tisbe; asimilamos algo de la sabiduría de Solón; nos han estremecido ciertas noches de viento en Santa Elena y nos repetimos, junto con la fábula que nos ha contado la abuela, la que había contado Scheherezade. 

Esto podrá dar a alguien la impresión de que, no bien nacemos, somos ya insoportablemente ancianos. Pero es más decrépito el analfabeto (de origen o de retorno) que padece de arterioesclerosis desde niño, y no recuerda (porque no sabe) qué ocurrió en los Idus de Marzo. Naturalmente, también podríamos recordar mentiras, pero leer ayuda también a discriminar. No conociendo las culpas de los demás, el analfabeto ni siquiera conoce los propios derechos.

El libro es un seguro de vida, una pequeña anticipación de inmortalidad. Hacia atrás (¡ay!) más bien que hacia adelante. Pero no se puede tener todo y al instante.

17.7.25

Ya se reciclan libros, sin leerse


Compramos más libros de los que somos capaces de leer. Son como esos deseos que se nos amontonan físicamente, y que nos duele no tener tiempo para dedicarles con cariño una atención mayor que la de ser adquiridos.

Dejé de aumentar mi biblioteca digital por incapacidad. Y curiosamente ahora voy logrando algunos ejemplares digitales de libros que tengo en papel. 

La duda se duplica. ¿Cuál de los dos modelos de lectura, leo con más ganas?

Son diferentes manera de leer, de meterse en las historias y en los autores. Hay autores de los que solo leo en papel, por ejemplo Juan José Millás. Bueno, no, que me miento a mi mismo, sus artículos de periódico los leo en digital.

A mi alrededor tengo unos 2.000 libros, de los que habré terminado de leer menos de 200. Una barbaridad lo que me queda. 

Pero es cierto que casi todos ellos han pasado por mi mesa para sonsacarles datos, para revisar alguna nota o capítulo. Algo es algo, aunque sea poco.

Tengo libros tan extensos en sus conocimientos, que me asustan, me abruman. Son tratados que no sé por donde meterles mano, aunque el tema me apasiona. 

Debe ser que todavía no estoy preparado para leerlos. Pero tampoco me queda mucho tiempo vital para ello.

Nunca ha sido tan sencillo y barato conseguir buenos libros en papel y de segunda mano. En cuanto se muere el abuelo se regalan o se tiran. Y en muchos casos nadie los quiere. Hay que ir buscando amistades lejanas que se los quieran quedar, como sucede con las camadas de los perros o gatos.

29.4.25

La vida a ratos de Millás


Este párrafo que dejo abajo de la entrada es de Juan José Millás de su libro: La vida a ratos. Un ejemplo de escritura para poder decir mucho con muy pocas palabras. Un relato cortito, una explicación o pensamiento que le sale desde dentro, pero que nos sabe llegar a todos sus lectores.

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Jueves. Hubo una época en la que corríamos como locos hacia la actualidad. Se levantaba uno de la cama, se echaba cualquier cosa encima y venga, a correr hacia la actualidad. Hoy es la actualidad la que corre hacia nosotros, y con muy malas intenciones. De manera que hacemos lo contrario de entonces: nos ponemos los pantalones, la camisa y los zapatos y echamos a correr, para que no nos alcance.

9.4.25

Un libro sirve para defenderte, y no deja heridos


Tener libros en casa es abrirnos al mundo, tener historias fijas para viajar con ellas, o libros que nos servirán para consultar cualquier duda desde el papel y no desde la pantalla.

No todos los libros de consulta están en internet, y sobre todo cuando son de temas muy específicos y personales no siempre es sencillo encontrarlo.

Un libro es un lujo que te pertenece solo a ti. Sirve para defenderte, y no deja heridos, solo vencedores.

8.4.25

El Pesimista Corregido, de Santiago Ramón y Cajal


El Premio Nobel de Medicina, el español Santiago Ramón y Cajal, además de investigar y fotógrafo, en su vida escribió bastantes libros. De medicina, para sus clases en la Cátedra, pero también con relatos y pequeños novelas. 

Este que vemos es uno de ellos, sí, el Santiago Ramón y Cajal que lo firma es el mismo que recibió el Premio Nobel. El librito se llama:  El Pesimista Corregido.

11.3.25

Biblioteca francesa de revistas y periódicos


Esta biblioteca francesa, en la zona de Normandia es un bello ejemplo de la decoración interior que rodea a los libros. Y a los lectores. Práctica y fácil para descansar y en silencio leer periódicos o revistas.

No es la zona de libros, sino de lectura del momento, y acompañada de una zona en donde se van mostrando obras de arte que van cambiando con las semanas. Todo se multiplica, la lectura, la comodidad, el sentirse bien en un círculo alrededor de una obra de Arte que es doble, una por cada lado, y con luz natural.

24.2.25

Un libro y un viaje comienzan igual


Con un favor en una librería me entregaron además del libro comprado, esta tarjeta con ese texto que vemos arriba. No puede haber más que agradecimiento, por el trabajo bien hecho de una profesional de la Cultura de la que no conocía nada más que su amabilidad en ese momento. Pero vayamos a la frase.

Un libro es ponerte a viajar. Al presente, al pasado o vete a saber a dónde. Es viajar de la mano de otra persona, acompañado de la imaginación de un escritor que se inventa vidas para hacerte disfrutar.

Un libro es su vida, la del escritor, que te la regala para que la disfrutes. Sí, sí, hay que pagarlo, ya solo faltaría que fuera gratis. Hay que pagarlo. Pero estás pagando la imaginación de otra persona.

Te entrega sus experiencias o se las inventa. Pero incluso en ese caso, son sus experiencias aunque no se noten mucho. Y te las da empaquetadas, limpias y ordenadas, montadas para que te lleven en volandas hasta el final.

Un libro es un paquete cerrado, hecho para que lo vayan abriendo página a página. Poco a poco y en el orden que el imaginativo escritor ha decidido. Es como una obra musical a la que tu le pones el tono y la cadencia. 

Incluso tienes la opción de recrear paisajes y personajes a tu gusto, pues el buen escritor solo esboza, explica en corto o en largo, pero dejando una parte a la imaginación de cada lector.

Mezclamos pues, la imaginación del escritor con la del lector. Por eso no hay un libro, sino varios libros dentro de cada libro. El Quijote que leíste de niño no sabe igual al Quijote si lo volvieras a leer hoy. Incluso sus personajes no serían iguales y eso que ya estamos muy mediatizados por lo visto en imágenes. 

La lectura es un lujo vital. Nos permite volar sin saber alzarnos del suelo.

13.2.25

El valor de leer bien, para la sensibilidad

Nada enriquece tanto los sentidos, la sensibilidad y los deseos humanos, como la lectura.

Una persona que lee y sabe leer bien, disfruta mucho mejor de su vida.

Aunque también es cierto que esa persona tiene más problemas frente al mundo, pues se da cuenta de lo que sucede.

25.1.25

Los Hermanos Marx Groucho y Chico y la radio en 1932 y 1933


Hay libros curiosos, hay libros de autores curiosos. Este de los Hermanos Marx Groucho y Chico está impreso en España en el año 1989 y muestra textos de un serial radiofónico de los años 30 de siglo XX. 

El primero de esos programas se hizo el 28 de noviembre de 1932, surrealismo puro y literario que era poco entendido por el público en general pues los diálogos incluso hoy parecen de besugos.

Los primeros 12 programas se emitieron desde New York, y a partir del 13 se fueron a la Costa Oeste, al calorcito de Los Ángeles. Era un programa semanal de media hora a las 7 de la tarde y aquello influyó en las audiencias pues ea una hora no muy acertada. El 22 de mayo de 1933 dejó de emitirse tras 22 emisiones, y este libro recoge aquellos diálogos y guiones de hace casi un siglo.

Interpretaban a un abogado llamado W. T. Flywheel y a sus ayudante Emmanuel Ravelli, y sus diálogos han quedado en este libro que como poco es curioso y raro.


21.1.25

Cinco Humoristas de Hoy. Libro de humor


Editado en el año 1974 en edición especial para la CAI, Caja de Ahorros de la Inmaculada, una entidad bancaria aragonesa ya desaparecida, este libro nos mostraba los ejemplos del trabajo de cinco humoristas de periódico, a cual mejor en aquellos años.

Mostraba en un tamaño A4 el trabajo de Cesc, Perich, Chumy Chumez, Forges y Summers. En un número aproximado a las 300 páginas iban desfilando humores pero sobre todo críticas al momento desde el punto de vista de lo permitido pues todavía existía censura.

9.1.25

En Cejunta y Gamud; un libro de arte literario surrealista

Ayer mismo me leí este libro de un tirón, algo en mi sumamente curioso y extraño. Y sí, esta es la portada, aunque no lo parezca. En mi edición no figura título ni autores, que hay que buscarlos dentro. Podría ser que tuviera sobrecubierta y que en mi caso haya desaparecido. No lo sé. Está encuadernado en tapa dura.

Se titula "En Cejunta y Gamud" de Antonio Fernández Molina y dibujos de Alejandro Magallanes. De la Editorial Media Vida.

Un lujo. Un encuentro con el surrealismo literario que me encantó.

Publicado por primera vez en el año 1969, la edición que tengo es de 2006. Uno de esos libros que hay que conservar, guardar y leer varias veces simplemente por nada, que es lo más fabuloso que nos puede pasar. Hacer algo por nada, por que sí, por que apetece perderse. 

No sé bien cómo llegó a mis manos, aunque tengo algunas pistas sin concretar. De las dos opciones más seguras, ambas, son fabulosas. Un buen libro, posiblemente complicado de encontrar. Un libro que incluso merece la pena como obra de arte para enmarcar.

2.5.24

Crónica General de España, de Alfonso X el Sabio

Hay libros que parecen sacados del cajón de la historia y si además hablan también de Historia, pues se juntan dos tiempos increíbles, el de la escritura y el actual; para ver de qué manera entendían el mundo en aquel momento de la escritura, qué información tenían y como han soportado el paso del tiempo los hechos narrados.

Este es un libro de Alfonso X el Sabio, titulado "Crónica General de España" y es la primera vez en que se hace un relato de la historia de España y no en latín. Es un libro que aunque utiliza el castellano antiguo se puede leer bien. Se entiende y en muchas de sus ediciones se traduce en notas aquellas palabras que hoy no se utilizan.

La Primera Edición con la supervisión del rey de Castilla fue elaborada aproximadamente entre 1270-1274 y recibe el nombre de Versión primitiva. Con posterioridad se fueron modificando, ampliando y comentando las diversas ediciones.

Como ejemplo sencillo de lo interesante de sus textos, se dice en Crónica General de España, que Viriato, además de un Gran Guerrero que luchó contra los romanos, fue antes un salteador de caminos, un guerrillero muy hábil en el asalto por los caminos de hace más de 2.000 años. 

Escrito esto hace 750 años por Alfonso X el Sabio nos ofrece varias ventanas de observación del mismo personaje histórico.

La de hace 2.300 años, cuando existió Viriato. La de hace 750 años, cuando nos lo cuenta el libro que vemos y comentamos. Y la actualidad con los datos ya más actualizados y que podemos consultar.

21.4.24

¿Fueron los libros y la escritura un adelanto en la humanidad?

El libro "El infinito en un Junco" de Irene Vallejo (del que vemos una pequeña muestra en la imagen) es una de esas obras que hablan de todas las obras, de todos los libros y escritores de la historia de la literatura. Pero sobre todo nos habla de los inicios del intento de la humanidad por comunicarse, por repartir conocimientos, de conservarlos para que fuera universales y eternos.

Os dejo abajo un texto de Platón sobre la escritura y los libros, como ejemplo de que no siempre los libros o la escritura fueron vistos como un adelanto en la sociedad:

"El rey Thamus le preguntó entonces qué utilidad tenía escribir, y Theuth le replicó: —Este conocimiento, ¡oh rey!, hará más sabios a los egipcios; es el elixir de la memoria y de la sabiduría. 

Entonces Thamus le dijo: —¡Oh Theuth!, por ser el padre de la escritura le atribuyes ventajas que no tiene. Es olvido lo que producirán las letras en quienes las aprendan, al descuidar la memoria, ya que, fiándose de los libros, llegarán al recuerdo desde fuera. Será, por tanto, la apariencia de la sabiduría, no su verdad, lo que la escritura dará a los hombres; y, cuando haya hecho de ellos entendidos en todo sin verdadera instrucción, su compañía será difícil de soportar, porque se creerán sabios en lugar de serlo." "La palabra escrita parece hablar contigo como si fuera inteligente, pero si le preguntas algo, porque deseas saber más, sigue repitiéndote lo mismo una y otra vez. Los libros no son capaces de defenderse."


20.4.24

Lecturas que ahora ya son imposibles

Los que a finales de los años 50, tuvimos la enorme suerte de poder leer en los colegios o en casa, recordaremos con sumo agrado este libro, "Lecturas" de la editorial Edelvives. 

Un libro de poco más de 200 páginas, lleno de pequeños relatos, para leer en clase entre varios alumnos, pero también para leer en casa con calma. Eran mensajes bastante cerrados, pero era una manera de abrir horizontes, de que los niños conociéramos otras posibilidades, otros paisajes humanos.

Algo acaramelado, muy de las ideas de aquella dictadura a medias entre todavía la Falange y sobre todo la Iglesia, pero que sirvió para crear hábitos de lectura.

Leer es fundamental para crear Cultura, y ahora es poco lo que se lee entre los niños a partir de cierta edad, Mucho lo que se mira.

Por ejemplo se han perdido los "Tebeos" una manera preciosa de empezar a leer. Nada los ha sustituido, aunque nos lo parezca. Era literatura sencilla, fácil de consumir, barata pues tenía varios precios según las economías, y nada lo ha sustituido.



11.4.24

¿Quieres conocer algo más de los Cátaros?


De los Cátaros conocemos mucho menos de lo que deberíamos, sobre todo porque en realidad estuvieron por todo el Norte de España, incluido Aragón y Cataluña sobre todo, provenientes del Sur de Francia cuando el Rey de Aragón Pedro II el Católico dominaba diversos frentes a ambos lados de los Pirineos.

Pero… ¿Qué eran los Cátaros? Pues diríamos para simplificar que eran cristianos, pero no abrazaban de casi ningún grado el catolicismo. Y en aquellos siglos viejos, ellos, los cátaros, deseaban más tolerancia y libertad de culto, una igualdad mucho mayor entre géneros y con una libertad sexual entre sus miembros bastante diferente a los católicos tradicionales.

Este libro se titula: "La verdadera historia de los Cátaros" y es otro ejemplo de libros que voy dejando, como modelo de temas muy variados pero que pueden gustar. 

Escrito por Anne Brenon, historiadora medieval francesa, nos plantea en sus cinco capítulos un total de 25 preguntas en más de 200 páginas, que todos nos podríamos hacer si nos interesa algo este fenómeno que al final desapareció por sus persecuciones. 

Su Biblia, casi idéntica a la católica, admite totalmente el Nuevo Testamento, pero en cambio no opina lo mismo del Viejo Testamento. Eso ya nos indica bastante de sus formas de pensar. 

Su persecución, la de los Católicos hacia los Cátaros fue de alguna manera el inicio de la Inquisición que duró muchos más años. Los católicos no querían consentir nada ni a nadie que pensara fuera diferente.

10.4.24

El Principe. Un tratado de filosofía política de Maquiavelo


Es posible que haya que leer más, que todos deberíamos leer más. Incluidos lo que leemos más que la media. Los que leemos más que la media leemos mucho más que la media. Y los otros es casi seguro que no leen nada.

Leer es maravilloso, pero además tampoco es que te robe mucho tiempo, todo depende de cómo te organizas. El caso es que voy a comenzar una sección que iré intercalando, con libros diversos para animar a leer.

Estoy seguro de mi éxito, es decir, ninguno, pero me lo voy a pasar muy bien riéndome de mí mismo y de mis intentos tontos.

Empieza con un clásico, con "El Príncipe" de Nicolás Maquiavelo. Un maravilloso tratado de política escrito en el año 1532 y al que hoy, 500 años después no se le podría añadir ningún capítulo nuevo. Ni incluso ninguno con Inteligencia Artificial.

Podríamos decir que es un libro de filosofía política, de tratado para ser político, para vivir de la política. 

Y no nos equivocamos si además añadimos que es totalmente actual, si sabemos leerlo pensando que algunos cositas tienen 500 años. 

Si eres un político y no sabes qué decisión tomar, no te preocupes, mira en el libro, en sus XXVI capítulos, y seguro que algunos consejos te llevarás para vencer a tu enemigo. 

Lo malo es que posiblemente ese enemigo también se habrá leído "El Príncipe" y esto es como el ajedrez, gana quien más sabe pensar.

Si será interesante el libro y sus consejos, que los maquiavélicos lo son por culpa del autor del libro.