29.6.08

Ser fotógrafo con palabras

Hoy me consultaban sobre técnicas para saber retratar, reflejar en un relato imágenes, momentos, paisajes.
Yo le decía que sobre todo escribir, practicar, jugar con las palabras, ponerse retos como elegir un tema, una imagen, una situación y trasladarla al papel desde diferentes puntos de vista.
Puede ser tan sencillo como poner un paisaje delante de tu hoja en blanco y relatar lo que en él ves. a través de la mirada de un niño, de un anciano, de un extranjero.
Practicar empleando diferentes puntos de vista es lo que ayuda a encontrar el tuyo, a dominar el relato, a saber explicar lo que se siente.
Es cierto que muchas veces uno por dentro siente la escena de una manera que luego no es capaz de saberla trasmitir. Se escribe lo mejor que se sabe y al releer se encuentra que aquello no es lo que se pretendía transmitir. No pasa nada, analiza donde te has quedado corto o largo, qué te falta, cuales no tienen la fuerza que deseas reflejar y cuales si. A partir de tu propio análisis, pule y mejora, piensa en darle más profundidad y practica.
Y paara el final, aunque debería ser el inicio, lee.
Repasa de tu biblioteca, las diferentes maneras que cada escritor tiene para saber ser fotógrafo de escenas, para explicarnos lo que él quería que nosotros nos imagináramos.
Leer es el mejor ejercicio para aprender a escribir. Cuando empieces a ser crítico con los escritos ajenos, estarás en el camino de reconocer que vas a prendiendo.

28.6.08

Una llamada telefónica

Una llamada telefónica, una simple llamada puede cambiar tu vida, no solo este día, sino muchos otros días que te esperan.
Estamos a una sola llamada de teléfono de alcanzar el triunfo o el fracaso, de tener un mes gozoso o una pena, penita, pena.
Somo tan débiles, tan poco cosa, que nuestro destino se esconde en un sonido, en una decisión que nosotros no podemos modelar. Creemos que dominamos el mundo, al meno el nuestro, y es falso porque todo se puede venir abajo o te puede invadir para los restos porque otros decidan por ti algo que te afecte profundamente.
Las decisiones importantes, muchas veces, no depende de uno, son fruto de la casualidad, de estar en un cierto sitio en un momento dado, de un encuentro fortuito, de una relación que se cruza por casualidad, de un simple si sin importancia que te lleva a muchas otras afirmaciones inevitables.
Nos vemos obligados a tener que seguir andando, esto es algo inevitable, cada día se empieza y se agota, y no se pasa por él de una forma trasparente. Se interactúa con la vida, se participa de ella por acción o por omisión, todo deja huella. Y esas decisiones que tomamos, que son muchas veces pequeñas, se agrandan por decisiones que otros toman sin nosotros saberlo.
No estamos solos, no decidimos solos, es imposible no asumir que muchas decisiones de otros nos afectan en gran medida.
Hoy me han llamado por teléfono para que una persona que no conozco, me diga que adquiere una inversión que está a la venta. Eso modifica muchas espectativas que afectan a tres personas. Todavía dos de ellas no lo saben. Yo si. Pero ellas, ajenas a esta llamada, también verán cambiadas sus vidas a partir del momento en que les informe.
Tengo en mi mano, ahora, su futuro.
Una tremenda responsabilidad, fruto de una simple llamada que podia no haberse producido en meses o no haberse producido nunca.
¿Qué somos?