22.9.25

No tengo tiempo para tanta letra digital


Mis periódicos ya son digitales, no pesan y me los llevo a todas partes. Bueno, pesan más que antes, pero disimulo pues he convertido el papel en un artilugio de metal y cristal. 

Algunos no los puedo leer, no hay tiempo para tanta letra, así que al final los tiro sin abrirlos. Nunca sabré que podrían contener de interesante para mi. 

Me dan pena cuando le doy con el dedo a la papelera. Contienen ideas, proyectos, trabajos serios. Pero no doy abasto para tanta letra. 

Tenemos que seleccionar, pero a veces lo hacemos a peso, a ojo, por la obligación de tener que tirar. No sabemos bien qué contiene ese archivo que me llega, lo tiro por el título, por quien me lo envía, por mi cuerpo serrano de ese día.

¿Cuanto tiramos y que resultaría muy interesante si le dedicáramos un poco de tiempo? Pero la saturación es una mala praxis para seleccionar. 

El dibujo infantil es de un centro comercial, y los poner para recordarnos que los niños siguen existiendo y que a veces también siguen dibujando pollos. Es que puede que se nos tienda a olvidar esto.

La importancia de la paciencia en la vida: calma, madurez y felicidad


La paciencia es una virtud que no siempre resulta fácil de mantener. Incluso la persona más tranquila y con mejor carácter puede llegar a perderla cuando las circunstancias se repiten sin solución aparente. 

Sin embargo, aprender a cultivar la paciencia es un signo claro de madurez personal y emocional.

La paciencia significa saber esperar. Permite darle tiempo a los sucesos para que puedan verse con otra perspectiva, bajo una nueva óptica y con una visión más clara. 

Quienes practican la paciencia confían en que el tiempo puede jugar a favor de las soluciones y que la calma es una herramienta poderosa frente a los problemas.

Podemos decir que la paciencia es hermana de la experiencia, el diálogo y la serenidad

Nos ayuda a gestionar el tiempo, a reflexionar antes de actuar y a negociar incluso con nosotros mismos para no dejarnos arrastrar por la prisa o la impulsividad.

Cuando practicamos la paciencia, somos capaces de dominar el malestar y enfrentarnos a las dificultades con estoicismo y calma

La paciencia no significa resignación, sino la capacidad de relativizar los problemas, darles la importancia justa y buscar la mejor forma de superarlos.

En definitiva, la paciencia nos ayuda a vivir mejor, a ser más felices y a aceptar que la vida tiene diferentes ritmos, urgencias y velocidades. 

Aprender a esperar, respirar y mantener la calma es una manera de cuidar nuestra salud emocional y de disfrutar más del presente.

Sé paciente, respira y confía en el tiempo: tu vida se llenará de serenidad y equilibrio.