2.1.11

Escribir sin ser "yo" para mostrar mejor qué somos

Escribir es vaciar pero también volver a cargar. Uno cuando escribe debe olvidarse de quien es, por mucho que sean sus circunstancias las que salgan fuera. Lo mejor es que la persona que tenemos dentro se nos olvide a la hora de plasmar nuestros recuerdos, pues sin duda sólo sabemos escribir de nuestros pensamientos. Pero aun con todo, no debemos frenar a nadie, menos a nosotros mismos, y por eso a la hora de sentarnos a escribir lo mejor es olvidarnos de que estamos envueltos en nosotros mismos. Parece de locos, pero se debe intentar al menos. Si somos conscientes de que quien escribe es “yo”, surgirán las censuras, la dudas, las rectificaciones en busca de la exactitud. Y en cambio el lector no quiere lo exacto si esto es aburrido y pesado. Busca lo válido, la parábola bien construida, el pensamiento limpio pero válido aunque sea parcialmente falso.
Hoy Heraldo de Aragón entrega el séptimo libro de su colección Biblioteca aragonesa con un excelente volumen de más de 600 páginas que recoge artículos de Fernando Lázaro Carreter, que bajo el nombre de “El dardo en la palabra” recopiló y editó Círculo de Lectores. Un ejemplar muy interesante para aprender a leer, hablar y escribir, para mejorar en la comunicación con consejos y opiniones de una gran autoridad. Lo malo es el tamaño del libro, mecachis, que ya no me cogen en la biblioteca tantos libros. Leer para escribir mejor. O al menos para intentarlo.

1.1.11

Pastillas contra el dolor ajeno, para Médicos sin Fronteras

Pastillas contra el dolor ajeno. Una interesante iniciativa de la ONG, Médicos sin Fronteras, con el fin de recaudar fondos para ayudar con medicinas y atención, a los países más desfavorecidos de un mundo mal distribuido.

Cada cajita cuesta un euro, y contiene seis caramelos de menta que en estas épocas invernales vienen muy bien para combatir la tos. En la caja se incluye un prospecto como en un medicamento normal, donde se habla de las enfermedades que se pueden tratar con nuestra aportación y de cuanto dinero es necesario para poder curar una enfermedad y ayudar a los que más lo necesitan.

Comprar un par de cajas es suprimir ese café que el ministro Sebastián se ha impuesto quitarnos de la cabeza a costa de impuestos en la luz. Así que no tenemos excusa para no comprarlas, sabiendo además que el dinero se gestiona desde las farmacias hacia Médicos sin Fronteras.

Para más información www.pastillascontraeldolorajeno.com