11.11.10

Sobre el Sahara y Moratinos, un experto en temas árabes


El ex ministro Moratinos se está moviendo entre Túnez y Argelia en busca de soluciones lógicas al Sahara que fue español. No le dejan descansar ni después de haberlo dimitido a la fuerza. Es lo que tiene no saber elegir buenos recambios, que luego hay que seguir molestando a los anteriores.
Nada le joderá más al Rey de Marruecos que nos dediquemos a visitar a sus vecinos enemigos por ser vecinos. O amigos según el año. Por que no se nos debe olvidar que este conflicto, el del Sahara, lo es por muchos motivos, también por la dejadez de España o por la intromisión a medias de terceros países. Queda la pobre Mauritania sin decir palabra, tal vez por eso, por pobre.
Nos han pillado otra vez con el paso cambiado y con pocas ganas de peleas cercanas, pues no es lo mismo Afganistán que el Sahara, por dar malas ideas. Y mientras tanto la ONU no dice esta boca es mía. Y la situación se puede complicar hasta donde seamos capaces de complicarla entre déspotas y bobos, entre reyezuelos e incapaces. Solo falta que entre la religión en medio para actuar de mecha. Ya veremos.

10.11.10

Sobran "Enemigos Íntimos" que se presten a demostrarnos que se odian

Enemigos íntimos es un programa de televisión. Tal vez con esto ya diga todo. Pero es sobre todo muy curioso. En serio. Parecería incluso improbable que se puedan conseguir todas las semanas a media docena de enemigos que se presten a sacar sus bragas, calzoncillos y trapitos familiares a la luz de todos, por una perras de mucho o de poco. Y sobran voluntarios, lo juro. Somos una santo país en donde sobramos enemigos íntimos o públicos, extensos o reservados. Un éxito, oigan.

Claro que si nos ponemos a mirar un poco más el elenco de los que salen a desnudarse, uno se pone a contar y se asusta un poco. ¿En serio los guionistas son capaces de llenar programas con tan pocos y malos personajes?
Pocos, por que se repitan más que el ajo crudo. Son siempre los mismos. Malos por que tienen que gritar mucho para demostrar que tienen un poco de razón. Pero son un éxito. Claro que si empleamos la comparativa, casi son menos los jugadores de fútbol que dan la cara en las ruedas de prensa y mira qué negocio se han montado entre la pelotica y la televisión. Y ellos ya vienen en calzoncillos a trabajar.