25.6.10

El consumo de heroína en España. 2008 a 2025


El consumo de heroína aumenta en España, una droga maldita para nuestra juventud, que tras unas décadas en claro retroceso parece ahora volver a subir aunque ligeramente(hablo de datos de 2008). Unos 30.000 españoles de entre 15 y 64 años la consumieron (fumada en el 77% de los casos) en el último mes en España, primavera 2010.

Los datos de las últimas encuestas nacionales realizadas por el plan sitúan el consumo de este opiáceo por debajo del 1% tanto en la población general como en estudiantes de 14 a 18 años. La edad media de inicio en el consumo de esta droga es de 21,7 años. Entre los escolares de 14 a 18 años, el 0,9% ha probado esta droga alguna vez en la vida y el 0,7% lo ha hecho en los últimos 12 meses. 

En este grupo la edad media de inicio se sitúa en los 14,3 años. El mayor peligro, según ha explicado la delegada del plan Carmen Moya, es que "los jóvenes desconocen esos estragos" y que es una droga con tal capacidad adictiva que una de cada cuatro personas que la han probado alguna vez ha desarrollado una adicción. 

Otro riesgo es la bajada del precio y el mantenimiento de la producción en Afganistán, donde hay dos cosechas paradas a las que tienen que darles salida, según Julio Bobes, presidente de Socdogalcohol

Nota.: Este texto anterior lo escribí en el año 2010, y luego vinieron años en los que bajó mucho el consumo y parecía ya superado.

España vivió una epidemia de heroína devastadora en los años ochenta y noventa — una de las peores de Europa occidental — con un consumo masivo especialmente entre población joven y marginalizada. Desde entonces la caída ha sido sostenida y profunda.

El número estimado de consumidores problemáticos de heroína en España en 2022 es de 50.481 personas entre 15 y 64 años, lo que corresponde al 0,16% de la población en ese rango de edad. Las estimaciones muestran que en 2022 se confirma la tendencia descendente iniciada en 2012.

En 2022 se admitieron a tratamiento por consumo de opiáceos 8.553 personas, de las cuales 7.585 fueron por heroína. Una cifra muy alejada de los decenas de miles de los peores años noventa.

Según la Estadística Anual de Drogas 2024 del CITCO, las incautaciones de heroína bajaron un 59,13% respecto a 2023, lo que indica que el mercado de esta sustancia sigue contrayéndose.

El OEDA estima en 1.233 personas fallecidas en 2023 por reacción aguda adversa a sustancias psicoactivas en general — no solo heroína. El registro específico de mortalidad en seis grandes ciudades españolas (incluyendo Zaragoza) apunta a 242 casos en esas ciudades.

Los programas de mantenimiento con metadona — implantados desde los años noventa — retiraron a decenas de miles de consumidores del mercado de la heroína ilegal y redujeron drásticamente la mortalidad.

El envejecimiento de la generación consumidora — muchos adictos de los años ochenta y noventa han fallecido, están en tratamiento crónico o han abandonado el consumo.

La competencia de otras drogas — la cocaína, las anfetaminas y el cannabis han captado a las nuevas generaciones. En los últimos cinco años las drogas más consumidas en España además del cannabis han sido la cocaína, las anfetaminas y el éxtasis.

El estigma cultural — la imagen devastadora de la heroína de los años ochenta actúa como freno generacional. En 2025 la heroína en España es una droga residual en términos de prevalencia poblacional — 0,1% de la población — con un consumo problemático concentrado en unas 50.000 personas, mayoritariamente de edad avanzada y en programas de tratamiento. No ha desaparecido, pero ha dejado de ser el problema de salud pública dominante que fue. El gran problema actual en España es la cocaína, que sigue creciendo, y las nuevas sustancias psicoactivas sintéticas que el sistema de alerta temprana vigila con atención creciente.

La paradoja es que, aunque la heroína ha retrocedido de forma espectacular, hoy existe una mayor diversidad de sustancias y patrones de consumo que hace cuarenta años, por lo que el problema de las drogodependencias no ha desaparecido: simplemente ha cambiado de forma.